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La
Federación de Asociaciones de la Prensa de España,
FAPE, ha aprobado una declaración institucional con motivo
de celebrarse hoy (por mañana) día 3 de mayo el Día
Mundial de la Libertad de Prensa, a la que se ha adherido la Asociación
de la Prensa de Valladolid. El texto de la declaración es
el siguiente:
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la FAPE
quiere mostrar su solidaridad con todos aquellos compañeros
periodistas que por desgracia, todavía en muchos países,
sufren persecución o se encuentran encarcelados como consecuencia
exclusivamente del ejercicio de su profesión. Es casi obligado
recordar en esta fecha a los periodistas muertos por defender los
principios profesionales de respeto a la verdad, información
rigurosa y libertad de opinión y crítica. Aunque las
cifras siempre se quedan cortas y cambian según las fuentes
utilizadas, se estima que 36 periodistas fueron asesinados en 1999,
casi el doble que en 1998. A estos hay que sumar, según datos
del pasado año 99, 85 periodistas encarcelados y 446 detenidos.
Dramático balance de la libertad de expresión en el
mundo.
Sin embargo, contra la libertad de prensa no sólo se atenta
con la muerte o la prisión del periodista. Hace sólo
unos días, en Irán se cerraban ocho diarios, sencillamente
porque sus noticias no gustaban a los que mandan, a los que persiguen
la libertad, a los que violan la libre opinión. Y así
se pueden acumular ejemplos sin cuento.
Pero no hace falta salir de España para denunciar abusos
contra la libertad de
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expresión. Si se quiere hablar de muertes, en España
los enemigos de la libertad han intentado asesinar bien recientemente
a los periodistas Carlos Herrera y Jesús María Zuloaga.
Exactamente por las mismas razones por las que se persigue y se
mata en el que, con cierto desprecio, se denomina Tercer Mundo.
Y tampoco se puede olvidar que atenta directamente contra la libertad
de prensa el deterioro, cada vez mayor, de las condiciones laborales
de los periodistas en España. La FAPE, en el Día Mundial
de la Libertad de Prensa, denuncia la falta de convenios colectivos;
la excesiva precariedad laboral; las diferentes condiciones de trabajo
en prensa que, en ocasiones, sufren la mujer; la búsqueda
exclusiva de la rentabilidad económica por ciertas empresas
con absoluto desprecio de la calidad de la información; los
contratos basura para periodistas jóvenes; el
trabajo de periodistas en prácticas y los becarios
absolutamente gratuitos cuando encubren puestos laborales y el abuso
de la figura del periodista autónomo, free lancer o colaborador,
sin derechos sociales. Todas estas son pequeñas y sutiles
formas de matar al mensajero. Pero la experiencia nos
dice que no es posible eliminar al periodista y que siempre surge
un nuevo mensajero que va buscando la verdad y por ella desprecia
la propia vida.
El 3 de Mayo, aniversario de la Declaración de Windhoeck,
Día Mundial de la Libertad de Prensa, es una buena fecha
para una pequeña reflexión sobre cómo andan
las cosas para los periodistas en el mundo y en nuestro país.

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