| Artículo
premiado
"Desajustes Gramaticales",
de Valentín García Yebra
En El buen uso de las palabras dediqué
tres artículos a corregir impropiedades sintácticas
(págs. 157-160, 160-163, 163-165). No parece que, en el año
y medio transcurrido desde la publicaicón de aquel libro,
hayan disminuido notablemente tales desajustes gramaticales. Volveré
pues, sobre el tema comentando algunos textos periodísticos
recogidos desde entonces.
1."... para no condenar una situación excesiva a las
cientos de personas que se encontraban de pie en la ceremonia".
2. "Esos dos años y las miles de horas de vuelo se traducen
en un archivo descomunal".
Los "cientos" y los "miles"
son siempre de género masculino, tanto si son cientos o miles
de árboles o de niños, como si son cientos o miles
de niñas o de manzanas. En cambio, si la cifra indicadora
del número fuese "cien" o "mil", el artículo
cambiaría de género de acuerdo con el género
gramatical de lo numerado: "las cien manzanas" y "dos
mil hombres", "las mil manzanas y los cien niños".
3."Maldito sea el hambre, aunque creara el
Siglo de Oro".
"El hambre" es del género femenino,
lo mismo que "el agua", "el águila",
"el ansia", "el arca", "el arma",
"el aura", "el ave", aunque se les anteponga
el artículo "el" para evitar el cacofónico
encuentro de la a del artículo con "la" a inicial
del sustantivo. En plural desaparece la cacofonía: "las
aguas", "las águilas", "las armas".
Debe, pues, decirse y escribirse: "¡Maldita se el hambre!",
"¡Qué fría está el agua!",
"¡Qué majestuosa es el águila!".
4. Se comete el mismo error en el siguiente texto,
aparecido recientemente en un periódico madrileño:
"... la Guardia Civil halló el presunto arma del crimen,...".
El texto correcto sería: "... la Guardia Civil halló
la presunta arma del crimen...", porque "arma" aunque
se diga obligatoriamente "el arma", es de género
femenino.
5. "La publicación de la noticia de
estas reuniones entre la Iglesia española y el PSOE provocaron
un rotundo desmentido por parte de este partido".
El sujeto del verbo provocaron tendría
que estar en plural. Sería correcto decir o escribir: "Estas
reuniones entre la Iglesia y el PSOE provocaron un rotundo desmentido...".
Pero, en el texto citado, el sujeto no es "estas reuniones",
sino "la publicación", en singular; por eso también
el verbo tiene que estar en singular: "La publicación...provocó...".
6. “…su talante crítico fue
sencillamente genial y le dio un repaso a todos los tópicos…”.
El autor de este texto es uno de los galardonados
con el premio Cervantes. Manuel Seco, en su espléndido Diccionario
de dudas y dificultades de la lengua española, págs.
178 s. de la décima edición, dedica casi dos columnas
a ejemplificar el uso de esta anomalía sintáctica
por buenos escritores de España y América. Recuerda,
sin embargo, que todavía se acepta como norma el empleo de
les referido a nombres en plural.
7. “A Castilla-La Mancha, este proyecto le afecta no solo
por la identificación Quijote-La Mancha, sino también,…”.
La incorrección de este texto, cuyo autor
es un conocido y muy culto personaje castellano-manchego, puede
pasar inadvertida casi a la totalidad de los lectores del periódico
en que se produjo. Consiste en el uso de “de”; en vez
de “la”, antes de “afecta”. Muchos lectores
dudarían, al analizar ese “la”, de si se trata
de un complemento indirecto (en tal caso, el uso de “le”
sería correcto) o de un complemento directo, que exigiría
“la”. Es seguro que se trata de un complemento directo,
puesto que la construcción activa se puede transformar en
pasiva, pasando entonces el complemento directo a sujeto: “Castilla-La
Mancha es afectada por este proyecto…”.
8. “Alardea de que la mayoría de su
grupo no está aliado a PSOE, pero sí comprometido
con las siglas”.
El sujeto gramática de “está”
no es “su grupo”, sino “la mayoría”.
Por eso los participios “aliado” y “comprometido”
deberían estar en género femenino: “aliada”
y “comprometido”.
9. “Los responsables de estos tres pueblos
se han reunido ayer en Berlín”.
Las acciones ya concluidas, pero realizadas en
una unidad de tiempo que todavía dura, como “hoy”,
“esta semana”, “este mes”, “este año”,
“este siglo”, se expresan con verbos en pretérito
perfecto: “Hoy ha llovido mucho”, “Esta semana
ha hecho mucho frío”, “Este mes hemos tenido
heladas muy grandes”, “Este año hemos viajado
mucho”, “En este siglo ha habido ya varias guerras”.
Si las acciones se realizaron en unidades de tiempo ya concluidas,
como “ayer”, “la semana pasada”, “el
mes pasado”, “el año 2003”, “el siglo
XX”, etc, los verbos que las expresan deben ir en pretérito
indefinido: “Ayer llovió mucho”, “El mes
pasado hubo grandes heladas”, “En el siglo XX hubo grandes
guerras”. Por consiguiente, la expresión correcta,
en el texto citado sería: “Los responsables…
se reunieron ayer en Berlín”.
10. “Una ley contra el velo de Francia viola
los derechos humanos”.
Así se titulaba un artículo publicado
recientemente en uno de los mejores periódicos de Madrid.
Más que incorrección hay aquí desorden sintáctico.
El orden lógico sería: “Una ley de Francia contra
el velo…”.
11. Más chocante resulta, por el mismo motivo,
este título aparecido hace unos meses en el mismo periódico:
“El director de Juventud critica la obsesión por el
sexo de un diputado”. No se trataba del sexo de un diputado,
sino de la obsesión de un diputado por el sexo en general.
12. “El extranjero, disparado a bocajarro,
era un guardaespaldas surafricano”.
Fue el título, a tres columnas, de un artículo
firmado por una periodista conocida. Pero ningún guardaespaldas,
aunque sea surafricano, puede ser disparado. Sí puede ser
objeto de un disparo, o recibirlo, o ser su víctima. Se le
puede disparar, pero no dispararlo.
13. “La persona que se baraja para llevar
a cabo el tradicional pregón es X.X…”.
De las trece acepciones que el diccionario de
la Academia atribuye a barajar, la más próxima al
sentido del texto que aquí se cita es la tercera: “En
las reflexiones o hipótesis que preceden a una resolución,
considerar las varias posibilidades o prioridades que pueden darse”,
“barajar una sola” sería imposible.
14. “Un país logrado es un país
donde se molturan los panes domésticos con harina de otro
costal italiano, argentino, etc.”.
El prestigioso autor de este texto no conoce el
significado del verbo molturar, bien definido en el diccionario
académico: “moler granos o frutos”. El pan no
se moltura, sino que se amasa.
15. “… aunque se la encabritase una
mula”… “parece que no la gustaban mucho las mulas”…
“cuando la ordenaron ir a Alba de Tormes”… “a
Teresa se la iban y se la venían todas”… “debió
de pasárselas hasta el calor que las había agobiado
antes de llegar a Córdoba, donde les dieron una estancia
tan sofocante que,…”.
El autor del artículo de donde se han tomado estas frases
es decididamente laísta, aunque no siempre consecuente en
el uso de la y las en vez de le y les; en la última línea
del texto usa correctamente “les”: “donde les
dieron una estancia…”.
… María Moliner, ene. Apéndice II de su diccionario,
Pronombre Personal, da una norma sencillísima “con
la que se construyen siempre frases sintácticamente irreprochables”.
Pero la aplicación de la norma requiere saber distinguir
claramente entre un dativo y un acusativo.
16. “El Ramadán consiste en la prohibición
de comer, beber, fumar o mantener relaciones sexuales desde que
se pone el sol hasta el alba. Cuando el astro rey se esconde en
el horizonte, se rompe la abstinencia”.
La parte final del texto contradice a la primera.
Si la prohibición dura desde la puesta del sol hasta el alba,
la abstinencia no se rompe el esconderse o ponerse el sol, sino
cuando sale.
17. “Decir lo contrario constituiría
cuanto menos una aberración”.
La expresión “cuanto menos”
se usa con frecuencia, como en este texto, sin sentido. Se confunde
su significado con el de “cuando menos”. Esta última
frase equivale aproximadamente a “al menos” o “por
lo menos”. “Cuanto menos”, en cambio, suele implicar
una contraposición con otra expresión siguiente iniciada
por “menos”, como “Cuanto menos come, menos ganas
tiene de comer”, o por “más”: “Cuanto
menos trabaja, más se aburre”.
ABC. La Tercera. 26 de septiembre de 2004 |
Valentín
García Yebra
Lombillo de los Barros
(León), 1917.
Doctor en Filología Clásica.
Este leonés nació en Lombillo de los Barrios el 28
de abril de 1917. Es doctor en Filología Clásica
por la Universidad Complutense de Madrid y Honoris causa por las
de León y Atenas y ha ejercido su labor docente
como catedrático de Griego de Institutos
y como profesor de Teoría de la Traducción
en el Instituto Universitario de lenguas Modernas y Traductores
de la Complutense de Madrid.
Desde 1984 es miembro de número
de la Real Academia Española (RAE). Autor de numerosas
traducciones de textos clásicos y de varias publicaciones
sobre lingüística y gramática, es premio
Nieto López de la Real Academia Española Nacional
de Traducción, comendador de las órdenes
de Alfonso X el Sabio y de Isabel la Católica y
miembro honorario de la Asociación Nacional de Traductores
e Intérpretes.
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