| Artículo
premiado
"El Arca de las palabras",
de Andrés Trapiello
A medida que pasa el tiempo y va cumpliendo uno
años y dejando en el camino libros escritos, siente que su
lengua se empobrece o que la complejidad de sus sentimientos hace
cada vez más difícil su comunicación. Por un
lado mira uno la herramienta y, en su manos, la ve vieja y llena
de golpes, muescas, faltas. Por otro, se mira uno el alma, y la
halla más confusa y perpleja que cuando era joven. En el
tiempo de la juventud anhelaba uno la madurez, para templar las
pasiones y atalayar el pasado como una fértil vega, llena
de huertos y frutos en sazón, como miramos también
el hontanar, lleno de fuentes. Pero eso se ve que es una ilusión
de regadíos, como hay también ilusiones de secano.
Llega uno a la madurez y apenas logra aquietar su corazón,
y al tratar de explicarse con palabras lo que le pasa, ninguna le
satisface, todas las cambiaría por otras.
Mientras componía estas páginas, escribí este
poema, ya incorporado al libro que se tituló Un sueño
en otro:
HABLA
¿A qué lengua se traduce la lluvia?
¿Cuántas sílabas forman el perfume
que la rosa destila? ¿Con qué rima
uncirías las olas de la playa?
¿Serías tú capaz de discernir
los hemistiquios en el beso último
de dos amantes, y ponerle acentos
al silencio sutil de sus pupilas?
¿Qué humana ortografía serviría
para ese ladrido que a lo lejos
se oye en plena noche o para el pulso
que late en todo astro, incluso muerto?
Dime con qué alfabeto se transcribe
el sueño de la vida,
dímelo sin palabras, que son merma,
sin rima, sin acentos, sin medida,
y luego, habla.
Un sueño en otro es también cada
palabra.
«Escribía silencios», nos dice Rimbaud en Une
saison en enfer.
Meses después de publicado este poema, y releyendo Ana Karenina,
me encontré con esa anotación de Tolstoi, a propósito
de Levin, personaje, como es sabido, que en mucho se parece al propio
conde: «A Konstantin Levin no le gustaba hablar ni oír
comentarios sobre las bellezas de la Naturaleza. Las palabras despojaban
de hermosura lo que veía».
Ese sentimiento de que las palabras expresan siempre mucho menos
de lo que sentimos, o que despojan a las cosas de su verdadera alma
es algo que ha sentido todo el mundo. Schopenhauer llamaba a las
palabras la «grosera materia».
Como consecuencia de ello, a unas personas, escritores o no, el
acto de escribir les paraliza, aterrados ante la página en
blanco, en tanto que a otros no les impide arrostrar esa dificultad
añadida, y no porque sean más audaces, más
valientes o con más talento, sino porque se diría
que se dejan guiar. ¿Por quién? Sin duda por la memoria
y el sentimiento de las cosas.
Y era Benedetto Croce quien advertía a los filósofos
que disculpaban la oscuridad de sus escritos en la oscuridad del
concepto, o a aquellos otros que aseguraban que lo que pensaban
era tan oscuro que no podía ser expresado con palabras: no,
decía él, aquello que no está expresado de
una manera clara es porque ha sido pensado de una manera oscura;
si se pensara clara, se diría claro.
(Aparecido en La Vanguardia, 19 abril de 2005)
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Andrés
Trapiello
Manzaneda de Torío
(León), 1953.
Desde 1975 vive en Madrid.
Como novelista ha publicado La tinta simpática (Seix Barral,
Barcelona, 1988), El buque fantasma (Premio Internacional de novela
Plaza & Janés, Barcelona,1992), La malandanza (Plaza
& Janés, Barcelona,1996), Días y noches (Espasa
Calpe, Madrid 2000), Los amigos del crimen perfecto (premio Nadal
2003, Barcelona, 2003; Premio a la mejor novela extranjera en China,
2004) y Al morir don Quijote (Destino, Barcelona, 2004; Premio José
Manuel Lara 2004 a la mejor novela española; Prix Literaire
Européen Madeleine Pzeiter, Paris, a la mejor novela europea,
2005), así como los doce primeros tomos de sus diarios, agrupados
bajo el título general de Salón de pasos perdidos
(El gato encerrado (1990), Locuras sin fundamento (1993), El tejado
de vidrio (1994), Las nubes por dentro, 1995, Los caballeros del
punto fijo (1996), Las cosas más extrañas (1997),
Una caña que piensa (1998), Los hemisferios de Magdeburgo
(1999), Do fuir (2000), Las inclemencias del tiempo (2001), El fanal
hialino (2002), Siete moderno (2003), El jardín de la pólvora
(2005), todos ellos publicados en la editorial Pre-Textos, de Valencia,
así como los volúmenes titulados Mil de mil (Pre-Textos,
Valencia,1995), Todo es menos (Pre-Textos, Valencia,1997), El azul
relativo (Península, Barcelona,1999), La brevedad de los
días (Península, Barcelona, 2000), Sí y no
(Península, Barcelona, 2002) y Mar sin orilla (Península,
Barcelona, 2002), Contra toda evidencia (La Veleta, Granada, 2004),
Ya somos dos (La Veleta, Granada, 2004); artículos, relatos
y ensayos que han de considerarse dentro de ese ciclo autobiográfico.
En enero de 2006 aparecerá el libro El arca de las palabras
(Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2006), por una
de cuyas entregas, aparecida en el diario La Vanguardia el 19 de
abril de 2005, recibió el Premio Nacional de Periodismo Miguel
Delibes.
Como ensayista ha publicado Clásicos de traje gris (Diputación
de Albacete,1990), Sólo eran sombras (Pre-Textos, Valencia,1997)
y Los caminos de vuelta (Valdemar, Madrid, 2000), ensayos y estudios
dedicados a la literatura española; Viajeros y estables (Diputación
de Albacete,1992), dedicado a la literatura extranjera; Las vidas
de Miguel de Cervantes (Planeta, Barcelona,1993), Las armas y las
letras. Literatura y guerra civil
1936-1939 (Planeta, Barcelona, 1994. Primer Premio don Juan de Borbón,
1995), Los nietos del Cid. La nueva edad de oro (1898-1914), (Planeta,
Barcelona,1997), y El escritor de diarios, (Península, Barcelona,1998),
y La noche de los Cuatro Caminos (Aguilar, Madrid, 2001), y ...
Y Cervantes, (Nausicaa, Murcia, 2005).
Sus cuatro primeros libros de poemas (Junto al agua (1980); Las
tradiciones (1982); La vida fácil, 1985); El mismo libro
(1989)) se han reunido en el tomo titulado Las tradiciones, (La
Veleta, Granada,1991), al que siguieron Acaso una verdad (Premio
Nacional de la Crítica) (Pre-Textos, Valencia,1993), Poemas
escogidos (Pre-Textos, Valencia,1998), Rama desnuda (Tusquets, Barcelona,
2001) y Un sueño en otro (Tusquets, Barcelona 2004).
Es colaborador habitual de
numerosas publicaciones, así como de los periódicos
"El País", "ABC" y "La Vanguardia".
Desde hace siete años mantiene una sección semanal
en el "Magazine", suplemento dominical que edita La Vanguardia,
y su obra ha sido a numerosos idiomas.
En 2002 recibió el
Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid al conjunto de su
obra.
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